Nadie lo confirma, pero tampoco lo desmienten. Los Redonditos de Ricota están atravesando un impasse que no se sabe si tendrá final.
Los Redondos están virtualmente separados. Si bien no hubo una confirmación oficial de parte de ningún integrante de la banda, tampoco nadie lo desmiente.
En una entrevista que publicó esta semana el diario Clarín, titulada "Pueden ser dos años, tres... quién sabe", el periodista Mariano del Mazo le saca frases a la Negra Poly y a Skay que son puras revelaciones.
Skay: Sencillamente se había vuelto todo muy previsible. Se acabó la magia, el misterio. El Indio también hacía tiempo que quería parar y el nacimiento de su hijo habrá influido. La verdad es que todos necesitábamos un cambio. Entonces decidimos tomarnos un año sabático.
¿A partir de cuándo?
Poli: El 2 de noviembre de 2001. Coincidió con la programación del recital de Santa Fe. Veníamos de tocar en Uruguay y Córdoba.
Es decir que el año sabático termina ahora, en un mes
Poli: Bueno, un año sabático no tiene que durar exactamente un año. Pueden ser dos, tres años. Quién sabe.
Cuando decís que se había vuelto todo previsible... ¿A qué te referís?
Skay: Llega un momento en que uno no se sorprende con las ideas del otro. Y eso afecta a la química de una banda de rock. Hay una consecuencia positiva y es que la banda suena afiatada, madura. Pero falta sorpresa.
Paralelamente, Skay está a full con su nueva banda, un trío conformado además por Daniel Colombres en batería y Claudio Cuartero en bajo. «Recién ahora me doy cuenta, con esta producción casi intimista, cuánto me pesaba aquella estructura. Recuperé un entusiasmo que había perdido», dice. "Mar de los Sargazos" está conformado por canciones que fueron quedando afuera de los discos de los Redonditos. «Son ideas muy ricas que, cuando las escuché ahora, me seguían estimulando».
Por su parte, el baterista Walter Sidoti está lanzando el segundo disco de su banda La Favorita, y en relación a Los Redondos asegura: «la última charla que tuvimos fue en noviembre. Se habló de un año sabático que pueden ser dos, nos fuimos a casa y chau». Esa frialdad de todos hace suponer el final. El tiempo dirá.