Se presentaron en Argentina por primera vez en el año. Cerca de 40.000 personas bailaron al ritmo del "Rey Momo", y el el Indio anticipó que podrían tocar más seguido en esa provincia.
Sin tanta prensa como en oportunidades anteriores (por suerte), Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presentaron ante cerca de 40.000 personas en el estadio Córdoba.
Y decimos "por suerte", porque las cámaras buscaban casi con exclusividad imágenes de disturbios, de desmanes, de heridos. O al menos, una importante porción de la prensa sensacionalista siempre deja de lado el aspecto artístico, para limitarse al policial. Que es real, no vamos a negarlo, pero secundario.
Catorce años después de la última presentación de la banda por esos pagos, quizás hayan encontrado un lugar en donde ofrecer su rock sin problemas. Cuando tocaron en River, hace ya más de un año, el Indio Solari declaró que probablemente, se trataba del último show del grupo en Argentina. Pasaron los shows en el Centenario de Montevideo, versiones de otro River, hasta que se llegó a Córdoba.
Como a cada lugar donde se trasladan, conmocionaron la ciudad. Es un hecho que sucede dos ó tres veces por año, apenas. Miles de ricoteros acamparon en las inmediaciones del estadio, compartiendo mucho más que la pasión por la música. Solari admitió días atrás que la hospitalidad cordobesa los llevaba a pensar que quizás podrían tocar más seguido en esa provincia.
Largaron con apenas diez minutos de retraso. Un par de temas ya clásicos ("Unos pocos peligros sensatos" y "El pibe de los astilleros") y luego dieron rienda suelta a "Momo Sampler", el disco que presentaban oficialmente. "El templo de Momo", "Morta punto com", "La Murga de los Renegados"... Una a una fueron pasando, para entremezclarse con los los otros hits de más de veinte años de carrera. "Ji Ji Ji", "Mi perro dinamita", "Ñan fi frufi fali fru" o "Vamos las bandas". Casi dos horas y cuarenta minutos más tarde y dos bises, la multitud iniciaba la desconcetración. En tranquilidad, exhausta, feliz.